Amados hermanos y hermanas.
En Romanos 1:16 dice lo siguiente: “No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree.”
Muchas personas al iniciar su vida cristiana suelen sentir vergüenza ante sus amigos y familiares, porque temen ser rechazados por vivir de manera diferente a como ellos viven. Pero como cristianos no tenemos de que avergonzarnos porque el evangelio, el mensaje de Dios, es un mensaje poderoso: El evangelio, es la buena noticia que Dios ha enviado a Su hijo Jesucristo en semejanza de hombre, pero sin pecado, ofreciéndonos por medio de Él reconciliación consigo mismo; porque sobre Cristo cayo el castigo de nuestros pecados los cuales nos alejan de Dios. Cuando recibimos a Jesús como Señor, también pasamos a ser hijos de Dios. ¿Y quién puede avergonzarse de ser un hijo de Dios? ¿Qué tiene de malo nuestro Padre para que nos avergoncemos de Él? Seguro que Él tendría de que avergonzarse de nosotros, pero ¿Qué nosotros de Él? Pues, ¡de nada!, ¡No hay un Padre más excelente que Él! No nos avergonzamos del evangelio porque por medio de él hemos tenido un encuentro con Dios y Su poder se no ha hecho manifiesto. Dios es poderoso para: Sanar, Salvar, Restaurar, Cambiar, prosperar, adquirir paz, gozo, sabiduría y conocimiento. Nos da fortaleza y nos hace más que vencedores, vencemos la muerte espiritual, la muerte eterna, el pecado, las adversidades. Dios es nuestro amigo, Padre, proveedor, tenemos morada y ciudadanía celestial. ¡Aleluya!
Dios te bendiga en este día.
Toma un tiempo para orar.
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