Es una Torpeza Hablar Mal del Prójimo

Es una Torpeza Hablar Mal del Prójimo

Amados hermanas y hermanos

Proverbios 11:12 “El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo; Mas el hombre prudente calla.”

Entonces, podemos ver que en este caso a la persona aquí mencionada no es solamente alguien que no tiene conocimiento, sino que no tiene buen deseo o corazón también.

Una persona que “carece de entendimiento” en sí, más que solo falta de sabiduría, muestra también un poco de falta de buena voluntad para actuar apropiadamente, y por eso menosprecia a su “prójimo”. (v. 12a)

El desprecio puede venir directamente cuando se encuentra frente a la persona a quien critica o desprecia, pero también puede ocurrir cuando no se encuentra frente a ella, sino que habla a las espaldas de otros. Por otro lado, la persona prudente, aunque tenga razones para hablar, prefiere callar para no desacreditar a su prójimo (v. 12b).

El menosprecio es una manifestación de falta de amor a su prójimo, por lo que sin reparo habla sin contemplación. Y aunque lo que diga no sea una información incorrecta, el hecho no está tanto en lo que dice, sino en el motor detrás de esas palabras: el desprecio. Eso es una ofensa ante el mandato de Dios, Quien nos pide que amemos a nuestro prójimo, aún a nuestros enemigos (Mt. 5:44).

El menosprecio también puede ser una marca del orgulloso, del soberbio. Cuando se cree superior a los demás, esta persona tiene la tendencia de resaltar sus propias virtudes y menospreciar la de los otros, por lo que, con ello, está manifestando que es falto de entendimiento. Porque si comprendiera que cada persona tiene limitaciones, y que no todos somos perfectos en todo, al actuar con orgullo se olvida que el mismo tiene sus propios defectos, y entre ellos la misma soberbia, y que, además, aunque la otra persona no tenga muchas virtudes, si tiene valores que deberían ser resaltados, y por los cuales debemos valorarlos.

La persona “prudente” sabe que no tiene que andar hablando mal de una persona, o comprende que no todo lo que se conozca referente a una verdad es conveniente decirlo; por esta razón, evita hablar del tema. Su mayor preocupación es no causar daño, al contrario, prevenir problemas. Con esto, el “prudente” manifiesta su amor por los demás. Valora a las personas aun con sus pocas virtudes, y recuerda de sí mismo que él también tiene debilidades e imperfecciones. Recuerde: “El torpe habla mal de sus semejantes…” (PDT)

Pablo nos recuerda que debemos mirar a los demás como “superiores” a nosotros mismos, y que debemos vestirnos de “humildad” para hacerlo, esto manifestará nuestro carácter piadoso, como el de “Cristo Jesús” (Fil. 2:3-5).

Que tenga un bendecido día

Tome tiempo para orar.

Leave a Reply

Your email address will not be published.

X
X