¿Y Ahora Qué? Nueva Mentalidad en la Nueva Realidad (2ª Parte)

¿Y Ahora Qué? Nueva Mentalidad en la Nueva Realidad (2ª Parte)

En Filipenses 1:6 dice lo siguiente: “Estando persuadidos de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionara hasta el día de Jesucristo.”

Amados hermanos y hermanas.

No cabe duda a la luz de lo dicho anteriormente, estamos en una nueva realidad, vale decir, estamos en pleno proceso de lo que Dios quiere de cada uno de nosotros. ¿Cuál debe ser la nueva mentalidad en esta nueva realidad? ¿Cómo cambiar nuestra mentalidad?

1º. Los templos no son todo lo que se necesita en este proceso. Debemos aprender a ser iglesia fuera de la iglesia. A estas alturas de lo que ha pasado, no hay dudas que Dios con esto nos está devolviendo a los tiempos primitivos.

En Hechos 5:42 encontramos la clave y la base para decir esto. Allí dice: “Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.”

2º. La Iglesia debe sostenerse, no en su estructura, sino en su unidad espiritual. En Hechos 2:1 dice que ellos “estaban unánimes juntos”. Esta es una triple reiteración. “Unánimes” = Un ánimo = Un alma. En otras palabras, ellos estaban todos en un mismo sentir, estaban todos juntos. Vale decir, había cercanía física.

En 1 de Pedro 2:5 dice: “Ustedes son piedras vivas.” Este ejemplo nos indica que las piedras bien ordenadas pueden dar solidez a un templo. Y en 1ª Cor. 3:16 dice que “nosotros somos templo espiritual”.

3º. Debemos trabajar con certeza de que “…el día declina.” Debemos tener    muy presente que nos acercamos al umbral de la venida de Jesucristo. En otras palabras, el tiempo se termina. En Juan 9:4 dice que el día no es eterno. Y en Hechos 8:4 nos enseña que no se dejaron esperar y se “esparcieron por todas partes anunciando el evangelio de Jesucristo.”

4º. Debemos dejar de ser Misión para hacer Misión. La Tarea Suprema de la Gran Comisión en todas sus formas nos insta a que debemos ir hacia fuera y predicar, bautizar y hacer discípulos. Este mandato del Señor consiste en que debemos movilizarnos hoy.

El mandato es imperativo y nos dice: “Id…” (Las reflexiones de ayer y hoy, corresponden en un 85% a apuntes tomados de la Ponencia del Obispo Rene Peñalba).

Dios te bendiga en este día.

Toma un tiempo para orar.

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