Un acto es suficiente; ni siquiera se requiere que sea un acto pecaminoso. Puede ser tan solo una tontería o insensatez, de hecho el buen nombre desaparece como el vapor. Si tenemos un buen nombre, aprendamos de la Palabra de Dios a protegerlo y vivir de tal modo que sea conservado. Esto es sabiduría típica del libro de Proverbios.
Author: hugomontecinos
2 – ¿Cómo Oraba Jesús?
Dios da la Victoria
La ayuda en la vida siempre es de Dios a cada uno de nosotros. No es posible arreglarse sin esa ayuda que viene de El.
Un día sin oración, es un día perdido. Nada podemos hacer por nuestros propios medios. Es por eso que el apóstol pablo dijo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13)
Dios te bendiga en este día.
El Corazón Ante Dios
Dios ve no solamente lo que hacemos sino también lo que hay en nuestro corazón al hacerlo. Jesús mismo dijo que es “…del corazón que salen los malos pensamientos, homicidios y todos los otros males…” (Mateo 15:19). Con toda franqueza, debemos buscar perdón por esas equivocadas opiniones que tan fácilmente nos formamos de nosotros mismos.
Buenas Relaciones Familiares
El hogar ideal es aquel en el que los padres están unidos entre sí, con sus hijos también, en firme fe y gozo del Señor. ¡Que hermoso y bendito es aquel hogar en el que los hijos profesan la fe en Cristo y donde los padres reflejan el amor divino! A pesar de la decadencia familiar de hoy, es posible que tú seas un aporte para un hogar en el que haya buenas relaciones familiares.
1 – La Puerta del Cielo
1 – Señor Enseñanos a Orar
Nacido del Espíritu
Por tal razón El Espíritu de Dios imparte nueva vida del mismo modo en que la impartió la primera vez. Si usted se cree cristiano, asegúrese de que ha sido regenerado, nacido de nuevo, nacido de “agua y del Espíritu”. El reino de Dios no se compone de personas naturales sino de personas espirituales.
¡Trabaja!
Un mundo que crece en población, disminuye en alimentos, aumenta en contaminación, el agua tiende a escasear, aparecen nuevos virus. Es aquí cuando resuena más fuerte a que debemos dejar de ser indiferentes y perezosos. El trabajo es, además de todo lo anterior, bueno para nosotros mismos. Dios nos dio manos, hombros y piernas, para ser usados, y nuestra mente también.









